A mis 25 años me encontré siendo gerente de producción en una empresa textil. Terror! Si… error también. En su momento significó un claro fracaso para mí, hoy creo que fue una de mis experiencias profesionales más nutritivas.

Allí hice carne muchos conceptos que había estudiado en los primeros años de ingeniería industrial, (hoy tan de moda en los talleres “Aprenda por ósmosis a ser un verdadero líder”) y me deshice de otros que al contrastarlos con la realidad, y especialmente con la experiencia y el contacto humano, vi cuan distorsionados estaban desde la teoría académica.

En cualquier libro podemos encontrar que las cualidades estratégicas pueden ser culturales, hay quienes desde muy pequeños desarrollan una mayor capacidad intuitiva. Desde las cualidades ejecutivas encontraremos que hay una similitud, y se le agrega que también gran parte de ellas se pueden adquirir y desarrollar con el estudio y mediante la experiencia. En cambio como líder se espera que mediante propia decisión y esfuerzo, estas características se adquieran, dado el grado de ejemplaridad que se supone que debe brindar.

En nuestro día a día ocupamos diferentes roles: en nuestra familia, con nuestros amigos, en el trabajo. Puntualmente en este último, si nosotros y las empresas entendiéramos que las cualidades personales y profesionales funcionarían mejor al estar alineadas al rol que pretendemos o pretenden que ocupemos en la organización, mi trabajo y el de muchos como consultores no tendría más sentido… o por lo menos como lo conocemos hoy. Pero por sobre todas las cosas, disfrutaríamos de nuestro trabajo, y por ende viviríamos más plenamente.

Vamos a ponerlo incómodo. Tener responsabilidad laboral sobre otras personas, requiere un grado de comprensión empática y aceptación que muchas veces no tenemos sobre nosotros mismos. No somos responsables por esa falla educacional, pero si por no empezar a desarrollarlas. Si nos limitamos a respetar al otro simplemente por ser persona y a validar las experiencias personales de cada uno, esta figura anacrónica de líder pierde poder… “el líder”, pasa a ser alguien más dentro de un equipo de trabajo.

La noción de líder, la de “ponerse la camiseta”, el incentivo económico como motivación, la actual metodología de contratación de personal… creo que ya es hora de que la teoría la escriban personas para personas, pongamos de moda cosas realmente positivas, si es que queremos generar un cambio sano y legítimo.

Entonces solamente nos quedará pensar si nuestro perfil está más orientado a lo estratégico o a lo ejecutivo para ofrecer nuestro valioso tiempo a una empresa horizontal, con la responsabilidad de hacer ni más ni menos que lo que está bien, para poder dialogar y consensuar, para no humillar a nadie ni opacarnos a nosotros, para que la motivación nazca desde adentro, para que quienes contratan se enteren que el lindo cartel que dice cultura se ensucia cuando deshumanizan a los “recursos humanos”.


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