Zuecos de madera

«Estás aterrorizado de lo que podrías decir. Tu turno, jefe». En «Busca del destino», Will (Matt Damon) es un genio autodidacta con un pasado de abuso y abandono. Su talento es evidente, pero evita sistemáticamente oportunidades que lo llevarían a un crecimiento personal, relacional y profesional.

Autosabotaje, mecanismo aprendido para evitar la incomodidad, el rechazo, el fracaso, el abandono, etc.

En la peli, el autosabotaje de Will se manifiesta en su rechazo a la ayuda, en sus explosiones emocionales y en su miedo al compromiso. Prefiere sabotear sus oportunidades anticipadamente, antes de sentirse vulnerable.

Para evitarlo podemos ponerle una forma concreta y separarlo de su identidad, podemos reconocerlo sin fusionarnos con él y empezar a generar un diálogo más asistencial.

Consultante: Últimamente siento que me autosaboteo. Como que cuando algo me está saliendo bien, hago algo que lo arruina o simplemente lo abandono. Y después… aparece la frustración.

– Cuando las cosas van bien, hay algo en vos que parece interponerse, y eso te hace sentir frustrado.

Consultante: Sí. Es como si no me permitiera avanzar del todo. Empiezo con ganas, pero después me saboteo. Y no entiendo por qué.

– Hay algo en vos que se detiene, aunque no tengas claro de dónde viene.

Consultante: Exacto. Es como si una parte de mí quisiera avanzar, pero otra pusiera el freno de mano. Y después me culpo por eso.

– Suena como una lucha interna… una parte que quiere seguir y otra que, de alguna manera, interfiere… ¿Cómo es para vos escuchar esto?

Consultante: Me hace pensar… Nunca lo había visto como una lucha. Pero sí, tiene sentido. Quizá tengo miedo de algo y no me doy cuenta.

Cuando nos saboteamos para evitar el dolor

El autoboicot es un fenómeno común y profundamente complejo. Se manifiesta en decisiones que postergamos, en proyectos que abandonamos o en relaciones que repetimos una y otra vez con el mismo desenlace. Aunque muchas veces se percibe como una falta de disciplina o voluntad, el autoboicot suele tener raíces mucho más profundas y: puede ser un mecanismo para evitar la incomodidad emocional.

Pero… ¿Por qué?

Porque no es un simple acto de sabotaje, sino una estrategia desarrollada en respuesta a ciertas experiencias pasadas. La raíz del autosabotaje suele estar en creencias limitantes profundamente arraigadas. Desde un enfoque transpersonal y centrado en la persona, podemos nombrar que el autosabotaje nace de una desconexión entre el sí mismo real y el sí mismo ideal, es decir:

  • Un conflicto interno entre lo que genuinamente somos y lo que creemos que deberíamos ser, para ser validados o aceptados.

A veces por el condicionamiento temprano, como mensajes recibidos en la infancia sobre nuestra valía, el éxito o el fracaso; que pueden estar generando hoy, miedo a no ser suficiente o a no merecer el bienestar.

También el miedo al cambio o al éxito. En ciertas circunstancias, crecer y avanzar implica salir de los conocido. Lo que puede generar ansiedad o culpa, entre varias sensaciones más.

Por otro lado, las heridas emocionales no procesadas; como experiencias de rechazo, de abandono o de traición, que pueden estar generando mecanismos de defensa que sabotean oportunidades para evitar posibles heridas futuras.

Los patrones de autosuficiencia o dependencia. Cuando sentimos que necesitamos hacerlo todo solos, o al revés, depender de otros para validarnos. Tanto una manera como la otra, puede hacer que boicoteemos nuestro propio crecimiento.

Y también la incongruencia entre valores y deseos, cuando lo que anhelamos choca con las creencias impuestas -familiares, culturales, o sociales-, podemos autoimponernos barreras para evitar el conflicto interno.

¿Cómo trasciende Will el autosabotaje?

  • Trabaja en la aceptación de que su pasado no define su autovalía.
  • Encuentra un espacio seguro en donde se puede permitir ser vulnerable.
  • Trasciende el miedo, actualizando sus experiencias, y permitiendo nutrirlas desde el amor y el crecimiento profesional.
  • Toma acción en lugar de esconderse detrás de su intelecto.

Su viaje es un ejemplo perfecto del proceso de sanación desde una mirada humanista y transpersonal: no se trata de cambiar quién sos, sino de integrar tu historia, actualizar tus experiencias, soltar el miedo y permitirte vivir con autenticidad.