CUANDO EL ENFOQUE SE VUELVE TIBIO

Hay algo que vengo observando en espacios de formación y en conversaciones con alumnos y exalumnos: una especie de inhibición al momento de intervenir.

No aparece como falta de recursos.
Aparece como duda.

Como si, en algún punto del recorrido formativo, se hubiera instalado una idea silenciosa: que intervenir demasiado es traicionar el enfoque.

Y entonces empezamos a corrernos.
A esperar.
A sostener… incluso cuando ya no hay proceso, sino repetición.

Pero acá hay algo que vale la pena detenerse a revisar.

El Enfoque Centrado en la Persona, desarrollado por Carl Rogers, no propone pasividad.
Propone confianza.

Y confiar en la tendencia actualizante no es lo mismo que retirarse de la escena.

Porque hay momentos en los procesos donde lo que aparece no es despliegue, sino desorganización.
No es profundidad, sino saturación.

Y en esos momentos, la ausencia de intervención no siempre es respeto.
A veces es desorientación clínica.

Con el tiempo, empecé a notar que muchas de estas dificultades no nacen del enfoque en sí, sino de cómo fue transmitido.

Una versión simplificada.

Acartonada.
Casi normativa.
Donde “no dirigir” se vuelve una regla… en lugar de una comprensión.

Pero la clínica real es más compleja.

Acompañar no siempre es seguir.
A veces es ordenar para que el proceso pueda volver a aparecer.

Y eso no contradice el enfoque.
Lo encarna.

Tal vez la pregunta no sea si intervenir o no.
Sino desde dónde.

No es lo mismo intervenir desde nuestra ansiedad —necesidad de que algo cambie, incomodidad con el silencio— que intervenir desde una presencia que reconoce que el proceso se detuvo y necesita sostén.

Ahí la intervención deja de ser dirección… y pasa a ser andamiaje.

Recuperar esa diferencia es, quizás, una de las tareas más importantes en la práctica.

Porque cuando el enfoque se reduce a una técnica, pierde su potencia.

Pero cuando se lo habita con criterio, vuelve a ser lo que siempre fue:
una forma profundamente activa y LIBRE de estar con otro.


Comentarios

4 respuestas a «CUANDO EL ENFOQUE SE VUELVE TIBIO»

  1. «intervenir desde una presencia que reconoce que el proceso se detuvo y necesita sostén»

    Le gusta a 1 persona

    1. Avatar de Pablo Bincovich
      Pablo Bincovich

      Gracias por rescatar esa parte! A veces ese momento es difícil de reconocer… pero cuando aparece, cambia mucho la forma de intervenir.

      Me gusta

  2. Avatar de Maria Iovino
    Maria Iovino

    es totalmente cierto.

    Le gusta a 1 persona

  3. “ Ahí la intervención deja de ser dirección… y pasa a ser andamiaje.”

    Maravillosa esta diferencia

    … habitar el enfoque con rigidez o tibieza nos aleja de la esencia .

    Le gusta a 1 persona

Replica a Belu Cancelar la respuesta