Seducido por la noche me sumerjo una vez más. (En algún lugar estás, descubriéndome). Muchas veces creí escapar y otras simplemente me prestaba a ese juego de cosas inconclusas. Conversaciones sin empezar, o aquellas de portazo y puntos suspensivos. Relaciones rotas por no saber pedir perdón. Besos «sabinescos» huérfanos por no saber decir te necesito; partes nuestras que siempre se quedan en nosotros. Y que macana universal sería perderlas, perdernos… Nunca poder cerrar ese agujero en el alma,  que nos va secando y nos recuerda que necesitamos estar completos. Como curitas que se le van adhiriendo a nuestro corazón. Signos de uso, de haber usado la vida, de habernos atrevido; y de que todavía podemos hacer mucho más con ella. Todo tiene su tiempo, y ahora que ya es tarde, o temprano… para dormir, voy a poner de nuevo la pava. Lo bueno de conectarse con uno, es que siempre hay señal.


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