… entre las palabras susurradas y el silencio compartido que nos mece, me hablaste de calma y puedo sentir que con ella me tocaste.

Creo, sustancialmente, que dos personas que se hablan están en contacto por una atmósfera, una sintergia particular, envolvente y contenedora. Es una conexión poderosa que surge de la intención simple y sincera, amable y hospitalaria de compartir. Ese natural hecho de estar en presencia (corazón y alma), ni más, ni menos, estar…

Alguna vez imaginé que la persona más importante en mi vida, es esa que, en diálogo aunque sea pasajero y sin sentido aparente, está enfrente mío. Dedicarle a esa persona mi plena atención, sostenerle la mirada, escucharla con atención, permitirme sentir su emoción… en este momento, sos la persona más importante en mi vida. Te imagino leyendo esto. Dedicándole el tiempo que te lleve, pero tu tiempo al fin. Si todo dejara de ser tan pasajero. Si viéramos la vida que hay en el otro. Si pudiéramos observar por sus ojos, sentir por sus palabras, si pudiéramos arrojarnos al encuentro con el otro hacia la vida misma. «Me resulta natural entrar y moverme dentro de otras personas y no tengo apuro en hallar el camino para salir de ellas».

No sé hacia dónde van estas ideas… solo dejo que a través de la calma surja esto de mí. ¿Qué decidimos compartir cuando nos compartimos?  ¿Cuál es esa versión nuestra que dejamos florecer?… ¿y ante quién? ¿Cuál fue la primera idea que se guardó en nosotros?… esa a partir de la cual continuamos ideando, ese pensamiento que estructuró mi basamento, esa historia desde la que continuamos contando. Sea como sea, estoy hablando de compartir.

Hace poco leí que el grado civilizatorio de una sociedad debería medirse por cuán hospitalario es su pueblo. Hospitalidad, para Nietzsche, es la expresión del alma sobreabundante. Amar es compartir, es dar… es la elección consciente y previa a la acción. Es detenernos en estos tiempos veloces, tomar consciencia de mi presente y elegir compartir, elegir dar. No porque me sobra, no porque no me importa, no porque no lo pensé… sino porque lo elijo.

Creo que en ese simple hecho está la libertad.


Comentarios

Una respuesta a «Calmáfora»

  1. Avatar de Angela vilches
    Angela vilches

    Calmafora, ame este escrito
    Habla de tu sencibilidad, de tu generosidad y de como puedes empatizar con el dolor quizas o alegría del otro ser, y es que siento que te conozco y encanta que formes parte de mi vida y de mi alma de esta vida consciente, agradezco que estes en ella y te abrazo con mi pensamiento en un hermoso encuentrolleno de alegrias y calidez

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