Sin barro no hay loto. Elijo sostenerle la mirada a la incomodidad y traspasar ese momento de desesperación… pues el lodo, nutre al loto. ¿Qué buscamos a la hora de expresarnos? Acaso, ¿busco algo más que no sea mi esencia? Acaso, ¿busco porque es mi esencia? En la búsqueda de expresión sucede un interjuego, desde la creatividad puedo encontrar diferentes callejones que me guíen a Mi, y a la vez desde Mi puedo encontrar un caudal que me desborda y lo canalizo en la expresión. Mas no como imagen instagrameable, como ese ego coqueto que reclama miradas, sino como esa esencia óntica que se muestra porque es vida. Y porque es vida, me sorprende, y porque me sorprende necesito compartirla.
San Agustín De Hipona dice que el amor y el conocimiento (las ideas) no están en la mente como algo concreto, más bien existen de un modo sustancial. Son esencia que podemos alimentar, y que a veces tapamos de desorden cotidiano. Ahí, nuestro cuerpo, escindido de nuestro sí mismo, de Mi… como un submarino, aislado y revestido de gruesas capas impenetrables, navegando por aguas que podrían devastarlo si llegaran a filtrarse…. y en su interior, el giroscopio, como los ojos del ser que saben en dónde está nuestro destino porque lo ven y también saben, que para ello es necesario emerger de las aguas de lo cotidiano.
¿Te visitas a vos?
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